lunes, 8 de mayo de 2017

Flor de invernadero



Manché mis manos de tinta 
por escribirte versos. 

Confundí mi tacto con el del papel
por hacerte poesía.

Dejé mis ojos a la luz de las velas
por contemplar tu belleza.

Pero recibí tu indiferencia.
Que se clavo como un puñal
de hierro candente,
en lo más hondo y profundo de este ser
y este corazón.

Murió el color y la alegría.

Murió el amor y la esperanza.

Encontraste otros brazos que no supieron
ser primavera, si no invierno.
Frío y cruel.

Encontraste otros ojos que eran puñales
de reproches.

Y fuiste muriendo un poquito cada día,
como una flor de invernadero descuidada.

viernes, 5 de mayo de 2017

La poesía de nuestas miradas


A veces te echo tanto de menos,
que pienso en otros tiempos
y me pregunto qué pasó.

En que momento deje de admirarte,
de buscarte con la mirada,
de quererte.

Deje de contar los días de tu ausencia
para contar momentos sin ti.
Y me dolía...
Y  me duele.

No pasa un día sin que me pregunte qué pasó.
Dónde quedó la poesía de nuestras miradas,
esas con las que nos entendíamos.

Dónde quedaron nuestros
silencios y gestos.

¿Qué hacemos ahora?
¿Qué hago yo con los días, los momentos,
los silencios...?

A todo esto los versos no me dan respuesta,
ni sosiego.
Por que desde que no estas 
mis letras y renglones están un poco más torcidos,
un poco más lánguidos,
imperfectos.

¿Qué hago yo ahora con la poesía?

miércoles, 26 de abril de 2017

Poesía

Tus ojos hablan de ella,
del amor escondido en tus pupilas,
del secreto que guardas en un rincón de tu alma.

Ella se viste de alegría.
Tú la miras cada día, sin decirla nada,
en la distancia,
con disimulo...

Mirando sin mirar su sonrisa,
que es poesía.
Contemplando su cuerpo,
que es manantial. 
Deseando tenerla. Estar juntos. 

Contarle historias para no dormir
y para soñar.

Que sueñas con ella es lo que tus ojos revelan.

Esos ojos, 
que cada vez que la miran,
sucumben a la poesía que es ella.

lunes, 24 de abril de 2017

Lo que no te dije...


Por si me miras y no me encuentras.
Por si te busco y ya no estas.

Por si no dije suficiente o demasiado.
Por si prometimos algo y lo cumplimos, o no. 

Por si la vida no nos concede una tregua y nos obliga a seguir.
Por si todo es mentira o verdad, que más da.

Que el dinero te abrace y te consuele.

Que el dinero te bese y te acaricie,
te acurruque y te espere con ansia de verte y saber
de ti.

Que el dinero te pregunte cómo estas
y qué te paso,
si llegaste bien,
y te haga reir en un mal día.

Que el dinero te compre pasión
y piel de mujer.
Que te bese con el alma.

Que el dinero te dé todo eso y más...
Todo lo que la vida no te dio
o no suspiste apreciar.

miércoles, 29 de marzo de 2017

No quiero...


No quiero que me robes los besos
ni los versos.

No quiero enhebrarme si no vas a bordarme tú.

Cerré la puerta,
pero dejé una ventana abierta para que preguntes
si puedes volver.

Que del caos nazco y mi alma levita.
Y, después de ti, cogí mi corazón con alfileres.

Que la realidad es más agridulce cuando estas.
Y no fluye... si no que llueve. Llueve sin cesar.

Y se me encharca la guarida, 
que me creé para protegerme.

No quiero la mediocridad de tu existencia
que me asfixia, que me limita, que no me deja ser.

Porque yo voy acompasada con la vida
y no quiero perder el ritmo.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Caótica



Caótica te llaman y no lo entienden.
No entienden el genio que te habita,
al arte que te recorre,
todo lo que en ti mora.

Y te llaman caótica.
Y yo digo incomprendida.
Que en tu espalda adivino los latigazos
que te ha dado la vida.
Que con mimo te has curado en soledad,
en tu cueva,
al amparo de tus velas,
con las palabras como compañeras.

Te llaman caótica, sin saber que vas descalza.
Por que gastaste tus zapatos de andar entre piedras,
de tropezar y levantarte con más fuerza.
Avanzando sigilosa y de puntillas.

Te llaman caótica. 

Ignorantes.

Por que no saben que tú te reinventas cada amanecer.
Que te has desecho en lágrimas negras y de sangre
para hacerte de flores y violín.

Y me río de los que te llaman caótica.
Por que no saben que en realidad eres libre.
Un alma melancólica,
sin apego terrenal,
que busca eternamente su felicidad.

martes, 14 de marzo de 2017

Mi Casa

Imagen Google

Mi casa es más que cuatro paredes
y un techo... mi casa es un hogar. 

Mi casa es también mi alma, revoloteando
por rincones, impregnada en detalles y pinceladas.

Es un lugar de luz, donde el sol todo lo baña,
todo lo toca.

Un lugar donde la alegría tiene nombre propio,
Pepa.

Donde el amor es en pareja, 
pero sobre todo es Propio.

Donde la vida es apacible y el mundanal ruido no entra.

Donde se llora y se rie sin importar la hora.

Donde los amigos siempre tienen amparo y sitio

Mi casa es el refugio cuando ya no queda nada más.
Cuando la angustia, el cansancio o el desconsuelo
invaden mi cuerpo y mi alma.