jueves, 11 de julio de 2013

Doña Perfecta

 
 
Doña Perfecta se levanta amueblando la cabeza.
Como si pensar recién levantada fuera fácil.
 
El café a la misma hora, en la misma taza y en el mismo sitio
Coloca todo meticulosamente, como si fuera un ritual.
 
Comprueba que cada cuadro, adorno y mueble
estén milimétricamente donde deben.
 
Doña Perfecta es aburrida, pero no le importa.
Su gozo es el orden. Aunque en el fondo esta amargada, y lo sabe. Amargada y frustrada.
 
La peor cárcel para Doña Perfecta es ella misma. Anteponiendo el "tengo" o "debo" al "quiero".
Nunca hace lo que quiere, ni quiere lo que hace.
 
Cuán importante es entonces la imperfección.


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