jueves, 14 de agosto de 2014

El Tren.

Orient Express en Victoria Station-Londres, Tito Lucaveche.

Me gusta viajar en tren. Sentada del lado de la ventana.

Ese movimiento ramplón que hace que tu cerebro disminuya su marcha e hiberne,
distorsionado por un traqueteo constante.

Ese movimiento ramplón por el que la vida se ralentiza,
hasta crear una falsa realidad sin preocupaciones, sin horario.
El tiempo en el tren no existe.

Y entras en un estado de ensoñación donde te ves a ti misma más tú.
Como de verdad quisieras ser...
Como nadie te ha visto...
Como nadie se imagina...

Tú. Esa que se deja las bragas tiradas en el baño, después de haberse duchado.

Esa. La que deja el vestido rojo colgado del inconsciente, el sábado por la noche, y se acuesta con el morenazo de turno que encontró en el bar.

Esa misma, a la que le gusta perder el tiempo los domingos tirada en el sofá.
Con el perro a los pies.

Tú, la que se conoce lo suficiente para ocultar esas debilidades al mundo.
La que se pone la armadura de fuerza, valentía, tesón... y no sé cuantas virtudes más, todos los días.

La chica que rememora los cafés con las amigas, y sonríe.

...

Los sonidos del tren no perturban este trance en el que has entrado.
Tan profundo.
Tan tuyo...
Tu momento... Y la película continúa...

Haces un repaso mental de tu vida, y te preguntas (muy en el fondo) si te has equivocado en algo.
¿Dónde está la pieza que no encaja ?
Y comienzan a surgir recuerdos de forma aleatoria.

Falta poco para llegar a tu estación. Y poco a poco vas saliendo de ese trance.
Es cuando echas un último vistazo al morenazo y a tu vestido rojo. Recuerdas que no debes volver a dejar las bragas tiradas. Esbozas una sonrisa recordando el café, dónde María te contó que se había enamorado.

Y así, el movimiento ramplón se detiene...
Tú te bajas del tren y abrazas a los que te esperan en el anden.

Pero, echas una última mirada atrás para despedirte de la chica que has dejado sentada del lado de la ventana...

3 comentarios:

  1. Raquel...me dejas casi sin palabras...pero entonces no te enterarías qué me ha parecido tu Relato.Primero mira que lo he escrito con mayúscula Relato de Raquel...El comienzo es sublime...creo que me voy a encontrar a Ana Karenina en el Siglo XXI en un tren hacia cualquier parte del mundo...pongamos Guadalajara.Tu prosa me gusta,me inquieta a veces-por lo figurativa y surrealista que me parece-me desconcierta-encantándome...no se sabe que "te vas a encontrar a la vuelta de la esquina de tu relato...bragas o amor del bueno?".ME ENCANTA.Besos Ketty

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  2. Me encanta...Raquel tu Relato,y fíjate bien que digo Relato de Raquel con mayúscula.Me dejas sin palabras...pero entonces no te enterarías qué me parece y cómo lo encuentro.Me gusta tu prosa atrevida,desconcertante,figurativa,casi surrealista.Me fascina la primera parte donde creí por un momento me iba a encontrar a Ana Karenina en un tren en pleno siglo XXI camino de cualquier parte del mundo,pongamos Guadalajara...Me sigue encantando...Eres atrevida...lo sabes...y te lanzas al lago sin paracaídas...No se sabe si te vas a encontrar con tus bragas o ese "amor único y maravilloso".Sigue...sigue y no dejes de volar.Besos.Ketty

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  3. Me gusta mucho tu Relato Raquel...me quedo sin palabras,pero entonces te quedarías sin saber qué me ha parecido.¿Has observado que deliberadamente utilizo la mayúscula para TU RELATO.El comienzo me parece sublime imaginaba encontrarme Ana Karenina,en un vagón de tren en pleno sigloXXI,camino de cualquier lugar del mundo,por ejemplo Guadalajara.Me encanta,como digo el comienzo,luego se va haciendo surrealista,figurativo y sorpresivo por momentos;dejándome out.No deja de sorprenderme tu manera de crear...me encanta.Y te digo: No dejes nunca de volar,escribiendo.Besos.KETTY...No sé qué pasa pero este comentario ya lo he escrito unas tres veces...y creo no te llega...todavía no manejo...

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