lunes, 13 de junio de 2016

Las fotos viejas.


Siempre se acude a los recuerdos
cuando nos entra la nostalgia, cuando la vida nos ataca 
o cuando hemos cambiado demasiado. 

Siempre abrimos ese álbum de fotos. 
Donde estamos de niños, donde nos creíamos mayores, 
donde el mundo era pequeño y la suerte nos abrazaba,
el verano era largo y 
el tiempo parecía eterno. 

Tú, ¿cómo eras? Piénsalo. 
Mírate en el pasado y fíjate en lo que han hecho de ti los años. 

No sólo ves un cambio físico,
ha cambiado tu sonrisa, el brillo de tu mirada, 
y tu alma ya tiene remiendos, 

Y sin darte cuenta estas aquí. 
Tú. Diez, veinte, treinta, ... años más tarde.
Con tu media sonrisa, la cara partida, los ojos más apagados 
y el corazón lleno. 

Sí, lleno. 
De cosas buenas y malas.
De amaneceres y alfileres.
De abrazos y remiendos.
De ilusiones y decepciones. 

Tú, que has andado tanto,
párate, mira atrás y siéntete orgulloso y satisfecho de la persona
en la que te has convertido.

Por que sólo tú sabes lo que encierran aquellas fotos viejas. 

1 comentario:

  1. Eres GENIAL Raquel!.Esto,marcha muy bien...ese toque intimista le sienta muy bien al color de tus ojos,al perfil de tu alma sensible,y van de la mano con tu personaliddad.Enhorabuena!Me ha gustado muchísimo.Ketty

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