jueves, 19 de enero de 2017

Hospital.




Lugar de muerte y enfermedad,
espera y sufrimiento.

Casa de dolor.
Lugar oscuro, lúgubre, inhóspito.

Donde los cuerpos se pudren
y las almas vagan.
Porque a un hospital no se va a vivir,
se va a morir.

Purgatorio en la tierra.

Antesala de lo inevitable.

Que huele a desinfectante, agua sucia,
fármacos, humedad, orines y excrementos.

 La vida no entra en los hospitales.
Se queda fuera,
con la mirada perdida,
esperando a los que salen de esa casa.

Y despide a los que no vuelven.

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