lunes, 8 de mayo de 2017

Flor de invernadero



Manché mis manos de tinta 
por escribirte versos. 

Confundí mi tacto con el del papel
por hacerte poesía.

Dejé mis ojos a la luz de las velas
por contemplar tu belleza.

Pero recibí tu indiferencia.
Que se clavo como un puñal
de hierro candente,
en lo más hondo y profundo de este ser
y este corazón.

Murió el color y la alegría.

Murió el amor y la esperanza.

Encontraste otros brazos que no supieron
ser primavera, si no invierno.
Frío y cruel.

Encontraste otros ojos que eran puñales
de reproches.

Y fuiste muriendo un poquito cada día,
como una flor de invernadero descuidada.

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