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Anduve el otro día entre las ruinas de mi vida
y encontré un cementerio.
Un palacio derruido,
comido por la hiedra y la hojarasca negra.
Anduve entre los recuerdos que habitaban
aquel lugar de dolor y pena.
Donde encontré a mi fracaso charlando con mi melancolía,
contándose mis miserias.
Riéndose de mi.
Entré en ese cementerio,
donde encontré nombres, fechas, hechos.
Todo lo que ha pasado en y por mi existencia,
con más o menos importancia,
con más o menos acierto,
con más o menos cariño.
Y me encontré a mi misma.
Llena de nostalgia y de pasado,
sentada en una piedra de mi palacio en ruinas.
Me vi entera.
Entera entre piedras caídas, cristales rotos y lodo negro.
Vi belleza.
Belleza en la decadencia,
lo roto,
lo feo,
en el dolor y el sufrimiento de mi rostro.
Escuché el silencio, acallado por cuervos
que gemían y salían huyendo.
La soledad era fría,
un viento helado en la cara
que se metía en el corazón y los huesos.
Me levanté de mi piedra
y empece a caminar para salir de allí.
Me despedí de los recuerdos,
de la gente,
de las ruinas...
Dejé el fracaso, la melancolía,
el dolor y el sufrimiento.
Y salí del aquel ensueño en ruinas
hacia un nuevo comienzo.
Una nueva construcción.
Una nueva vida.

asi se escribe me has emocionado mucho sigue me encanta
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