Tengo la vida revuelta
y no la cama.
Esta todo patas arriba
menos las sábanas,
mi pelo, tus risas,
mis besos, tus miradas.
Y en el intento nunca consigo desequilibrar
la balanza y poner desorden
donde debería.
Caos en mi arte,
mis papeles, tus pupilas,
mi piel y tus ganas.
Y me enfado.
Pero me dura poco.
Se pasa cuando alguna musa me visita,
casi siempre pensando en ti.
Espero que el caos vuelva a mi cama,
y no se vaya del todo de mi vida.
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