Me aprendí tu cuerpo de memoria.
Tanto que cierro los ojos y te veo,
Te toco.
Me pierdo en tu piel,
si te evoco.
En cada curva de ese cuerpo, para mi, perfecto.
En esa que une tu cintura con tu cadera,
esa curva exacta,
perfecta.
Suave acantilado por el que tirarse sin paracaídas,
ni cuerdas.
Esa curva de tus labios,
cuando me sonríes,
con la que rozo la locura del país de las maravillas.
Porque eres tú mi Alicia,
protagonista de esta historia sin contar,
en secreto y susurro.
En te quiero de sudor,
en curvas peligrosas.
La de tu vientre que me acoge siempre.
Y entre tus piernas,
la curva del placer excelso.
Ese conjunto de curvas que es tu cuerpo,
por el que este loco vuelve
al país de tus maravillas.

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