Perfecta sinfonía
Juro que esa mañana ella brillaba más que el sol.
Que su piel le hacia sombra a la luz que entraba por la ventana.
Ella, ahí tumbada en la cama, dándome la espalda.
Era la sinfonía perfecta,
componiéndose en líneas curvas infinitas.
Haciendo que me perdiera en ellas.
Y juro que ella, esa mañana brillaba por sí misma. Y que por fin me vi como ella me miraba.
Que me rendí en el beso que me robo acariciándome la cara.
Juro que desde ese día, lo que brilla también es mi alma.
Y desde ese día, en que desnudé sus dudas y su cuerpo
Me enamoré
Me enamoré de su piel al alba, de su cuerpo dándome la espalda, de sus besos con promesa, de su mirada...
Ese día, juro que me enamoré de ella.
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