Lo que nunca dijiste

Otra noche en blanco.
Una más desde que te fuiste.

Me lo podrías haber dicho.

Tú que entraste sin más,
sin pedir permiso ni perdón,
fuiste acomodandote en el zaguán.
Queriendo encontrar tu sitio en los huecos vacio que había por ahí.

Sacando mis miedos,
intentando arreglar los desperfectos.

Me lo podrías haber dicho.

Tú que palpitabas con mi sonrisa.
Que se te llenaba el alma al verme,
que lo días pasaban entre las ganas de verte y de acariciarme.

Me lo podrías haber dicho.

Tú, impaciente, con esas manos que a veces son prisa y otra bálsamo .

Me podrías haber dicho que después
de dejarte entrar ibas a abrir nuevos vacios.
Me podrías haber dicho que te irias sin despedirte.

Que otros brazos y otro cuerpo te abrirá las puertas sin importar
cuan roto este. Y que te deseará aunque no recuerde lo que era eso.

Que te dejará que llenes sus huecos y sus vacios.

Me podrías haber dicho todo esto y como una idiota te habría dejado pasar,
corriendo el riesgo.

Y al final te tengo que dar las gracias, por que en la relatividad del tiempo de esta sensación, no quedará ni el recuerdo.
Pero sí que quedará lo bueno.

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